Mantenimiento de una chimenea de leña

Mantenimiento de una chimenea de leña

Para mantener un chimenea de leña operando de manera segura y eficiente es necesario realizar un mantenimiento periódico. Todos los sistema en los que el fuego está presente son susceptibles de presentar problemas de seguridad y las chimeneas no son una excepción. La acumulación de creosota -un residuo de la combustión muy peligroso para la salud-, así como posibles problemas en la salida de humos debido al desuso del verano son algunos de los problemas más corrientes. Por otra parte, la eficiencia del sistema es también importante, si no para la salud, sí para el bolsillo. La visita anual de un técnico le asegura a los propietarios que su dinero no escapa cada día por la chimenea. Desde el blog de Chimeneas Llofrío, esta semana queremos hacer un repaso por las claves del mantenimiento de chimeneas de leña. Con más de 30 años de experiencia, Chimeneas Llofrío es el fabricante, proveedor e instalador de confianza de más de 20.000 empresas y familias en Murcia y Levante.

Mantenimiento de una chimenea de leña

Cada año, preferiblemente antes de cada temporada de calefacción, es importante contar con la visita de un deshollinador certificado que inspeccione nuestra chimenea. Además de la limpieza de la chimenea, este profesional posee el conocimiento para ayudarnos a asegurar que todas las partes de su chimenea funcionan de manera correcta: hogar, tubo de conexión, entradas de aire, leña y todos los demás componentes poseen la integridad suficiente para mantenerse en funcionamiento durante la temporada de  manera segura.

 

El principal enemigo de las chimenea de leña es la creosota. Como decíamos, este residuo de la combustión resulta tóxico y se acumula en la salida de humos de nuestra chimenea, de manera progresiva, hasta llegar a taponarla. El gran peligro añadido, además de la toxicidad de la creosota, es que es este material resulta muy inflamable, de manera que es su acumulación es la principal causa de incendios provocados por chimeneas. Retirarla puede resultar más o menos difícil, dependiendo de la cantidad que se acumule, razón por la que el mantenimiento periódico es tan importante, ya que también alarga la vida del sistema de manera considerable.

 

Por otra parte, el mantenimiento periódico por parte del propietario agiliza la tarea del deshollinado y, además, mejora enormemente la eficiencia energética del sistema. Una prueba: la limpieza de la parte interior de una estufa de leña con un cepillo de alambre periódicamente ayudará a que el aparato se caliente a leña de manera más eficiente. Incluso una décima parte de una pulgada de hollín puede caer la eficiencia de transferencia de calor del metal por 50%.

 

Uno de los puntos calientes del mantenimiento en chimeneas modernas es la limpieza de cristales y mamparas. Para ello es importante dedicar un poco de tiempo a su cepillado tras cada uso, evitando que los residuos de la combustión se depositen, capa tras capa, en el cristal hasta oscurecerlo. Con todo, los profesionales cuentan con grandes productos capaces de devolver a estas partes del hogar de la chimenea todo su brillo primero.

 

Por último, la eficiencia de las diferentes leñas es un tema a menudo olvidado por los propietarios de una chimenea. Como especialistas en este tipo de sistemas, los deshollinadores pueden ofrecer importantes consejos acerca de la madera adecuada para cada chimenea, así como información acerca de los principales proveedores de su zona y los precios medios de la leña para toda la temporada. También acerca de las condiciones de almacenamiento de la leña, muchos deshollinadores pueden ofrecerle importantes consejos que resultarán en un ahorro importante para su bolsillo de cara a afrontar este invierno.

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