Mitos sobre el mantenimiento de una chimenea

Mitos sobre el mantenimiento de una chimenea

Se acerca la temporada en la que comenzaremos a utilizar nuestra chimenea y debemos prepararla para ello. Desafortunadamente existen muchos mitos que rodean al mantenimiento de una chimenea. Hoy, desde Chimeneas LLofrío, queremos desterrar algunos de estos mitos y poner a clientes y amigos sobre aviso, en caso de que aún no tengan claro cómo mantener su chimenea a punto para un buen fuego.

Mitos sobre el mantenimiento de una chimenea

“Una chimenea no requiere mantenimiento si no se utiliza”

Este es quizá el mito más importante a desterrar para aquellos que tengan en casa una chimenea. El momento más importante para inspeccionar a fondo una chimenea es precisamente tras un periodo prolongado de inactividad. Las razones son varias, pero entre las más importantes está el hecho de que es durante este período cuando más suciedad y agentes extraños pueden acumularse en los conductos de salida del aire de su chimenea. A fin de evitar accidentes o riesgos de incendio innecesarios es vital ponerse en manos de profesionales que examinen la instalación y prevengan de posibles problemas. Otro de los motivos es la posibilidad de que existan roturas o problemas en los conductos de escape que produzcan escapes de monóxido de carbono, en caso de chimeneas de leña, o directamente de gas y otro material combustible en caso de chimeneas de keroseno u otros.

Pero además de los motivos de seguridad, sin duda los más importantes, también los hay económicos. El desembolso de la visita de un profesional que ponga a punto la instalación es apenas una fracción del precio que se pagará en combustible extra por baja eficiencia energética de la instalación. Este es el peligro añadido de una chimenea sin mantenimiento, un peligro para su bolsillo que puede ser atajado de forma sencilla.

“Un deshollinador realiza la tarea en tan solo unos minutos”

Lo cierto es que el mantenimiento profesional precisa un poco más de tiempo. Muchas personas, sobre todo aquellas que viven en climas muy fríos, piensan que un deshollinador apenas emplea tiempo en realizar su labor. Desafortunadamente existen multitud de personas que realizan este trabajo sin la profesionalidad adecuada. Lo cierto es que una revisión completa y a fondo del sistema requiere en torno a hora y media. La limpieza en profundidad de la creosota que pueda encontrarse en el conducto de ventilación es un trabajo que requiere tiempo y esfuerzo, siendo además una tarea compleja que sólo deberían realizar profesionales.

“mantener una chimenea consiste en mantener limpio el hogar”

Es un error peligroso pensar que nuestra chimenea está limpia únicamente porque no hay restos de cenizas o los cristales de la mampara permanecen transparentes. Si bien es cierto que esto es importante desde el punto de vista estético y de la eficiencia energética, los conductos de salida de humos de las chimeneas de leña son el punto más importante a limpiar para prevenir accidentes.

Esto se entiende de forma sencilla cuando entendemos el peligro que supone la creosota, un compuesto fruto de la combustión de leña y que se adhiere en los conductos. Cuando se acumula de forma descontrolada, la creosota produce que el proceso de combustión y encendido se vuelva más lento, bajando el índice de eficiencia de nuestro fuego. La creosota es además altamente carcinógena, razón por la cual la Unión Europea la prohibió hace unos años, pues se empleaba para conservar la madera.

La creosota puede además producir la obstrucción total del cañón, impidiendo la salida de humos y pudiendo producir incendios o escapes de monóxido de carbono.

Así que si este año se está preparando para encender de nuevo una chimenea vieja, no dude en ponerse en contacto con profesionales para que le ayuden a recuperar la chispa con buen tino y seguridad.

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