Historia de las Chimeneas (II)

Historia de las Chimeneas (II)

Continuando con el post que comenzamos hace un par de semanas, hoy nos proponemos realizar un último vistazo a la historia reciente de las chimeneas, con especial interés en las nuevas formas de conservar un fuego seguro y potente en casa.

 

Historia de las Chimeneas (II)

 

El siglo XIX

Como en muchos otros ámbitos, la Revolución Industrial supuso un salto enorme en la construcción, diseño e instalación de chimeneas. Como escribíamos el otro día, es en este período en el que aparecen las chimeneas de hierro forjado más interesantes y capaces de obtener niveles de calor más intensos durante más tiempo. Los hermanos Adam fueron unos de los diseñadores de chimeneas más destacados de este período, ya que produjeron un tipo de chimenea que precisaba de un menor espacio y cuyos materiales mejoraban la calidad precedente.

En Reino Unido y sus colonias es el gran momento del período victoriano. La reina impone nuevas y severas costumbres en la moral de su pueblo, pero al mismo tiempo se imponen cambios en la estética de los hogares muy importantes. Ya no solo se busca la practicidad o seguridad del elemento chimenea, sino que comienza a valorarse mucho la estética de ésta. Es el nacimiento del diseño en chimeneas.

Albores del s.XX

Al principio de este siglo las chimeneas todavía constituyen un elemento importante en la mayoría de los hogares. De hecho, su época de mayor esplendor llegará con la época eduardiana, en la que las chimeneas se convierten en un elemento imprescindible en las casas, aportando no solo calor, sino lujo y distinción.

Y este proceso se amplió durante el siglo, pues con la llegada de los sistemas de calefacción central, la chimenea perdió parte de su utilidad ancestral como calefactor y pasó a ser un elemento de diseño y estilo de primer nivel. La chimenea se convierte así en un elemento arquitectónico importante cuando se trata de diseño, un punto focal a tener en cuenta en la creación de espacios especiales.

No en vano, fue el presidente americano F.D. Roosevelt quien puso de moda la chimenea como un elemento en el que relajarse junto a la familia, en lugar de como el antiguo lugar de la casa destinado únicamente a calentarse. Esto ocurrió gracias a su programa de radio semanal, llamado “charlas junto al fuego”, que se convirtió en muy popular y que convirtió a la población americana en una amante de la chimenea como objeto de prestigio y confort.

No sería hasta mediados de siglo cuando la empresa americana Heatilator comercializó las primeras chimeneas que no precisaban de trabajos de mampostería u obras. Esto supuso una revolución que se popularizó de forma rápida por sus bajos costos y su sencilla instalación.

Finales del siglo XX y comienzos del XXI

Es aquí cuando aparece el interés de la mayoría por el medioambiente y la salud. La chimenea es ya, para la mayoría de hogares, una cuestión de diseño y distinción. Un elemento de confort, que nos ayuda a relajarnos y disfrutar con los nuestros. Pero el consumidor no quiere esto a cualquier precio. La seguridad para la familia y el respeto al entorno son muy relevantes en estos tiempos.

Siguiendo estas ideas, aparecen nuevos sistemas capaces de aportar todas las ventajas del fuego tradicional, con menos riesgos y menor impacto ambiental. Es el caso de sistemas como los pellets, el bio-etanol o el gas, todos ellos de reciente aparición, pero que llevan el mundo de las chimeneas a un nuevo hito en la búsqueda del fuego perfecto. Y es que los nuevos usuarios de chimeneas quieren sentirse bien por fuera y por dentro.

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