Chimeneas y Estufas

Muchos de nosotros tenemos chimeneas en casa, en esta época de verano la cual no hacemos uno de las chimeneas ni de las estufas, es una buena oportunidad para realizar labores de limpieza en ellas que no hacemos durante el invierno. En el artículo de esta semana, vamos a hablar de temas muy importantes, tales como: la limpieza y mantenimiento, consumo, combustible y mucho más.

Chimeneas y Estufas

Limpieza

Es recomendable limpiar la chimenea ya que así conseguimos una mejor combustión, ya que los conductos al estar límpios facilitan el encendido del combustible y a lo que se le añade evitar posibles incendios del hollín acumulado en la chimenea. He de aclarar que dichos incendios no son frecuente, pero pueden producirse si dejamos pasar años y no limpiamos los conductos. Otro factor que hemos de tener en cuenta son las aves, las cuales suelen anidar en chimeneas y atascar los conductos.

¿Cada cuánto tiempo es aconsejable limpiar la chimenea?. Si la chimenea tiene un uso diario, lo normal es realizar una limpieza una vez al año. Si el uso es esporádico, lo normal es limpiarla cada dos años.

Realizar la limpieza de una chimenea es imprescindible para la correcta combustión del combustible.

La parte principal es retirar las cenizas y demás materia resultante de combustiones previas. Las cenizas y demás, se deberán depositar en un cubo de chapa, para así poder controlar los posibles restos que aún estén calientes. Existen herramientas que facilitan mucho la labor de limpieza, por ejemplo una brocha o un pincel.

Existen en el mercado productos especiales para la limpieza y mantenimiento de chimeneas, como por ejemplo, antihollín. El cual, se arroja sobre las llamas, lo que volatiliza el hollín acumulado en las paredes.

Obstrucciones

Existen varios motivos por los cuales una chimenea puede obstruirse, el motivo principal es la falta de limpieza de la misma, ya que la acumulación de hollín puede atascar los conductos.

Como hemos comentado antes, algún ave podría haber hecho su nido sobre la chimenea, lo cual obstruiría el conducto.

Otro de los casos que pueden provocar la obstrucción es el desprendimiento de materiales del interior del conducto de la chimenea debido a las altas temperaturas a las que están sometidos.

Consumo

El consumo de una chimenea depende de varios factores, la calidad de la leña y de si es una chimenea abierta o cerrada. A continuación vamos a ver cada uno de estos factores:

La calidad de la leña es influye mucho en el consumo, ya que una leña pesada y dura nos aportará un consumo menor, mientras que una madera blanda como el pino, nos aportará un consumo mayor.

Una chimenea abierta siempre consumirá más que una chimenea cerrada, o con algún accesorio que recupere el calor. A pesar de estos factores, es lógico que a cuanto más frio, más consumo.

La leña

La mejor leña que podemos usar para nuestra chimenea es la leña dura. La leña de pino es muy buena opción para iniciar el fuego, sin embargo, la leña de roble o encina es la más aconsejable para usar como combustible.

No es aconsejable usar en chimeneas maderas de puertas, persianas y demás, ya que llevan en su superficie productos químicos, tales como el barniz,  y al quemarse pueden desprender humos tóxicos e intoxicarnos.

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