Chimeneas Victorianas y Eduardianas

Época Victoriana

El periodo victoriano es uno de los más importantes en cuanto a decoración y estilo se refiere. El nacimiento de la revolución Industrial fue el acontecimiento que marcó el período en el que la reina Victoria ocupó el trono de Inglaterra, caracterizado además por una moral férrea por un lado, y por el nacimiento del interiorismo y de las chimeneas de diseño por otro. Este período abarcó desde 1837 hasta 1901, y es aún hoy el período más largo de reinado continuo en la historia de Gran Bretaña.

Las chimeneas de este periodo son especiales hasta el punto de que aún hoy muchas de las chimeneas modernas se inspiran o reproducen los diseños que nacieron en esta época. Atendiendo a su estilo, pueden clasificarse principalmente en dos tipos: las de principios y mediados del periodo de reinado de Victoria y las de la segunda mitad. Las primeras son mayoritariamente chimeneas fabricadas a medida en hierro, el material favorito de la primera era industrial, aunque también seguían interesando el mármol o la madera. Las chimeneas de esta primera época se caracterizan por sus intrincados diseños y adornos con motivos florales, concentrándose en un patrón que resulte sencillo de elaborar en la fundición. Este diseño ha demostrado su indudable belleza a lo largo de los años, siendo aún el favorito de los ciudadanos británicos.

Durante la segunda mitad del reinado de Victoria, aparece el segundo tipo de chimenea victoriana. La principal diferencia con respecto a las primeras es la geometrización de los motivos florales, buscando un aspecto más sencillo y limpio, que otorgue al espacio más ligereza. Los fabricantes de chimeneas británicos aún confeccionan estos diseños y son tan apreciados, que la venta de faux fireplace’ –chimeneas decorativas– de este estilo son muy populares.

Gracias a su fama, actualmente se pagan grandes sumas por el privilegio de adquirir chimeneas originales de este período que hayan sido restauradas. Su utilidad como estufas de leña permanece intacta y muchos hogares las consideran una alternativa que economiza el enorme gasto en gas de las familias británicas.

Período eduardiano

La época eduardiana abarca el periodo entre 1901 y 1910 en el que reinó Eduardo VII en Reino Unido, aunque normalmente se alarga el periodo de influencia hasta 1920. Este momento histórico es también conocido como la Belle Époque, y se caracterizó por sus grandes inventos, la aparición de los grandes viajes y el nacimiento del ocio. De hecho, es el momento histórico en que las clases altas de la sociedad británica, coincidiendo con las Olimpiadas de Londres, comienzan a practicar de forma masiva todo tipo de deportes.

A principios del período eduardiano la mayoría de las chimeneas, especialmente los diseños de relleno de la chimenea de hierro fundido, se centraron en tener azulejos como una característica básica. Este tipo de diseño ya se veía en la última época del periodo victoriano. Las chimeneas eduardianas están fabricadas típicamente de hierro, pero a medida que transcurrieron los años, su aspecto se fue estilizando y alargando. La decoración, por su parte, se hizo menos compleja que sus antepasados del último periodo victoriano.

A mediados del período eduardiano las chimeneas de hierro fundido se combinadas con azulejos en la zona exterior, es el conocido como ‘the arts and crafts style’ -estilo de artes y oficios- que principalmente estaba centrado en el uso de materiales locales para la fabricación de chimeneas en viviendas. La temática de este estilo es siempre la naturaleza y el origen cercado de los materiales. Las chimeneas llenas de azulejos verdes son muy propias de esta época y estilo.

En el último período se abandonaron los azulejos, que se volvieron menos populares y fueron reemplazados, en la mayoría de ocasiones por marquesinas en las columnatas, con grandes paneles formando ángulos a cada uno de los lados que cubren el espacio entre la cubierta y el anillo de la chimenea.

A medida que la era eduardiana llegaba a su fin, las chimeneas de hierro forjado se usaban cada vez menos, prefiriendo otros materiales como la madera o la piedra. El motivo de este cambio es más pragmático que artístico: la proximidad de la Gran Guerra convirtió el hierro en un material necesario para la defensa de la nación.

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