Biocombustibles, chimeneas y calderas

Las nuevas tecnologías han llegado al mundo del calor en los hogares. Hace un par de semanas os contábamos algunas de las ventajas que ofrecen las nuevas chimeneas de bioetanol: estéticas, sin salida de humos y con combustible renovable; hoy, desde el blog de Chimeneas Llofrio –fabricantes y distribuidores de Chimeneas, calderas y estufas en Murcia-, queremos presentaros las nuevas formas lograr una temperatura confortable durante el invierno: las estufas de biomasa.

Biocombustibles, chimeneas y calderas

¿Quién no conoce idílica imagen del Londres cubierto por la niebla? Muchos se sorprenderán al encontrar que la capital del Reino Unido no es una ciudad cubierta por la niebla en casi ningún momento del año. Pero entonces, ¿por qué esa imagen? La mayoría de historiadores coincide en que la niebla londinense tiene que ver con el combustible empleado por la mayoría de chimeneas durante el siglo XIX: el carbón.

Cuando se visita la capital inglesa sorprende el increíble número de chimeneas que sobresalen en los tejados y es inevitable la mención del deshollinador de la famosa película de Disney, Mary Poppins. ¿Pueden imaginarse todas estas chimeneas empleando carbón como combustible durante el invierno? El resultado, cómo no, es una espesa niebla en las calles del Londres de personajes tan dispares como Oscar Wilde o Jack el Destripador.

Aún hoy, el carbón sigue empleándose en numerosos países del mundo, siendo sus primeros consumidores China e India, pero ha sido casi erradicado –o al menos se intenta- en los países occidentales. La principal razón de su proscripción es que su humo resulta muy tóxico para la salud humana y además produce un rápido deterioro del medio ambiente.

El siglo XXI es, entre otros epítetos, el siglo ecológico, es decir, aquel en el que la humanidad toma conciencia acerca del respeto por el entorno como la clave de nuestro bienestar futuro de la especie en el planeta. Y aquí es donde entran los nuevos bio-combustibles. Tanto si hablamos del bioetanol, como de combustibles biomasa –pellets entre otros-, las nuevas propuestas a la hora de proporcionar hogar a nuestros hogares pasan por un uso más respetuoso de los recursos. Hay que tener en cuenta que ambos –bioetanol y pellets- son recursos renovables que no requieren una injerencia humana en el entorno que lo altere sin remedio, como sí ocurre en la prospección de combustibles fósiles, sean estos gas natural, derivados del petróleo e incluso el carbón.

El combustible empleado por las calderas y estufas de pellets se obtiene, en su mayor parte, de la limpieza de zonas forestales con el fin de evitar incendios, pero también de numerosos restos vegetales, que una vez procesados y empacados pasan a convertirse en pellets, con los cuales se genera una gran potencia calorífica empleando los mínimos recursos posibles. Este nuevo sistema está siendo empleando en grandes edificios públicos, como colegios y hospitales en países escandinavos y norteamericanos

El sistema empleado por las estufas y calderas de biomasa optimiza los recursos, ya que, al homogeneizar las dimensiones y prestaciones del combustible, se logra un mayor control de su poder calorífico, pudiendo determinarse con exactitud, no sólo la temperatura, sino también el consumo.

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